Guatemala y Estados Unidos tienen un punto en común para México, le trasladan la responsabilidad de albergar a los migrantes de Centro y Sudamérica, porque no los quieren en su territorio.
Y al amparo de la nueva política migratoria, aunque sin aceptar que se trate de la figura de país seguro, las autoridades mexicanas reciben a los migrantes.
La acción humanitaria que contribuye a proyectar una imagen positiva, en el plano internacional de la recién iniciada administración, sin embargo, tiene para el país, diversas complicaciones, al tiempo que se incrementa la percepción de México como destino final de las caravanas que comienzan a multiplicarse.
Las consecuencias en materia de salud, alimentación, hospedaje y eventuales efectos sociales colaterales, aún no se perciben del todo en el plano general, pero localidades como Tijuana y Ciudad Juárez, así como la Ciudad de México en el pasado reciente han acusado recibo de ellos y no de manera agradable.
Al ritmo que avanza y se incrementa el ingreso de migrantes en territorio en busca del sueño americano, el fenómeno migratorio será de grandes proporciones al igual que sus consecuencias tanto en lo económico como en lo social.
Evidentemente, este es un rubro que se quiera o no terminará por alcanzar el rango de seguridad nacional.
Abasto
A un mes inicio de la nueva estrategia para el suministro de combustibles, el abasto no se regulariza.
Un rápido corte de caja, podría arrojar al momento, la apertura de procesos contra funcionarios de Pemex; el inicio de procesos contra empresas basada en información de la Unidad de Inteligencia Financiera; una disminución en el robo de combustible que dejó de fluir por los ductos; la cotidiana detección de nuevas tomas clandestinas; el aparente sabotaje a ductos de Pemex; la adquisición sin licitación de alrededor de 500 pipas; la contratación de 2000 conductores para las pipas; la tragedia de Tlahuelilpan Hidalgo, con un saldo de más de 100 muertos; ni un huachicolero o líder de los grupos que se dedican a la práctica de ese ilícito, detenido o procesado.
Un balance que debiera presentar de manera formal el ciudadano presidente, pero que quizá dejará de lado, porque en realidad se traduce en más ruido que nueces.
Mientras tanto el pueblo bueno aguanta y comienza a adaptarse a la nueva realidad, en lo que hace al suministro.
Proyección
Al defender al gobernador de Sinaloa, ante los abucheos populares, el ciudadano presidente mostró su verdadero rostro.
Expresó que no le importa la descalificación ciudadana y subrayó que siempre dice lo que piensa, porque su pecho no es bodega.
Y así, dejó ver con toda claridad, su lado de intolerancia a la oposición y propensión a la imposición.
Aduce, con toda razón, que terminó la campaña y ahora hay que trabajar juntos, pero olvida que él se encargó de sembrar en la población, el pueblo bueno, el odio y la crítica hacia la clase gobernante, el priismo en particular y la mafia del poder en general.

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