El ingreso y desplazamiento de caravanas provenientes de Centroamérica, en el pasado reciente, pone a prueba la nueva política migratoria.
La historia común de los viajeros gira en torno a la búsqueda de oportunidades, empleo y un mejor nivel de vida. Algunos huyen de la inseguridad y el hastío, otros de un entorno familiar y social adversos, pero todos tienen un propósito afín, el progreso y la mejoría económica.
En principio, no hubo todo el orden que se esperaba, pero hay que reconocerlo una parte mayoritaria de los integrantes de las caravanas aceptaron sujetarse a las normas, se registraron y están a la espera de que se regularice su situación migratoria.
Pero otros, en un número importante rechazaron el trámite y optaron por seguir de frente en busca del sueño americano, sin mayor freno que su cansancio derivado de las jornadas extenuantes y un clima complicado.
En términos generales, se estima que, en cuatro días, ingresaron al país 7 mil migrantes; más de cinco mil se apegaron al trámite para obtener una visa humanitaria, en tanto que el resto, aproximadamente dos mil avanza hacia la frontera con Estados Unidos.
Evidentemente no se trata de un tema nuevo, sino de uno rubro de suma importancia que se ha quedado relegado ante otros tópicos nacionales como la Guardia Nacional, la elección del Fiscal General y la desgracia de Hidalgo que captaron la atención de la colectividad, mientras el fenómeno migratorio crece sin aparente freno.
Sin embargo, no se pueden dejar de lado las múltiples implicaciones que tiene el desplazamiento de un número importante de migrantes en el territorio que finalmente, como sucede complican el panorama en ciudades como Tijuana en donde culminan por concentrarse a la espera de la oportunidad para ingresar en territorio estadounidense.
Es poco tiempo apenas poco más de mes y medio de la administración del ciudadano presidente, pero con seguridad los migrantes están a la espera de que cumpla con las expectativas que despertó en torno a oportunidades de empleo, porque en lo que se refiere al trato, todo indica ya hubo un cambio sustancial al menos en principio, aunque no se logró controlar el flujo de migrantes.
Y en plano externo, el tema se mantiene como uno de los principales retos del presidente Trump, que no cesa en su pretensión de obtener recursos para la construcción del afamado muro.
Pipas
La compra de pipas con el argumento de que no es necesaria una licitación porque se trata de una emergencia y en esta administración, se portan bien, de acuerdo al ciudadano presidente aparecen como un mal presagio de la forma en que se puede conducir el Gobierno de México.
En la Cuarta Transformación no se deben relajar las normas y criterios establecidos en materia de adquisiciones, licitaciones y transparencia, como tampoco se puede aceptar que se realicen acciones como la contratación de conductores de manera precipitada por más que se trate de una emergencia, sin que se aclare debidamente la forma y esquema con las que operarán, hasta donde se percibe, como un apéndice de la Sedena y Pemex para garantizar el abasto de combustibles.
Apoyos vs Huachicol
La apuesta del ciudadano presidente de entregar apoyos sociales en las comunidades ubicadas en zonas identificadas con el robo de combustibles aparece como una apuesta arriesgada.
Tratan de brindar ingresos a los pobladores para que no vean en el huachicoleo una actividad productiva, en una acción de evidente corte asistencialista que en principio se antoja desproporcionada y de una efectividad cuestionable.

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