No hay peor ciego que aquel que no quiere ver. La realidad está a la vista de todos, en materia de distribución de combustible, no se cuenta con una logística adecuada, y ello no se soluciona con mensajes oficiales, ni llamados a no realizar compras de pánico, sino con el abasto de combustibles.
Sin embargo, el ciudadano presidente insiste en no reconocer la falla y carga el costo de una medida fallida a la sociedad mexicana.
Los efectos del desabasto se reflejan en la distribución de mercancías y por supuesto en la movilización de la población, la ciudadanía en términos generales lo percibe de manera directa, es una realidad que se niega a apreciar en su justa dimensión el ciudadano presidente.
Con llamados a la cordura y la petición de aguantar la situación, se trata de frenar un descontento social que es más que evidente.
El ciudadano presidente agradeció a los ciudadanos que no acuden a hacer compras de pánico asustados por lo que denominó como “propaganda”, al tiempo que recuperó el discurso del combate a la corrupción que requiere de la participación de toda la sociedad, no sólo del gobierno y pidió a las comunidades relacionadas con el robo de combustible, marcar distancia de esa práctica, y asumió el compromiso de resarcir los ingresos que pueden perder mediante programas sociales.
Evidentemente, el ciudadano presidente trata de diluir y deslindarse de toda responsabilidad, para compartirla con la sociedad que permanece afectada por una medida cuyos efectos no fueron adecuadamente calibrados.
Promete la normalización del abasto, sin fijar plazos y subraya que hay producto suficiente para atender la demanda, pero olvida que la problemática no se resuelve con expresiones verbales, sino con hechos.
Se asume como victima de una situación heredada, pero olvida que la aplicación de la medida y sus consecuencias son responsabilidad exclusiva de su administración.
Como lo dijera en una ocasión, durante sus largos años de opositor, el ahora ciudadano presidente: Nos quiere pasar la rata por enfrente de los ojos.
A fin de cuentas, el pueblo bueno está ahí y aguanta.
Despidos
De los trabajadores despedidos por el Gobierno de México, lo mismo en el SAT que en la SEP y otras dependencias, poco se habla por el momento.
Pareciera que la temporada navideña colaboró para que el tema quedara aparentemente en el olvido, pero aún están pendiente las explicaciones y la presentación por parte de las autoridades correspondientes del informe sobre el particular, que precise entre otros elementos las áreas afectadas y la forma en que se subsanarán las eventuales consecuencias operativas.
En tanto, en el pasado reciente, el director general del ISSSTE anticipó que ese organismo también ajustará su plantilla de personal.
Más temprano que tarde, el tema de los burócratas despedidos resurgirá, quizá solo falta que alguna instancia política respalde sus demandas.
Lo malo para ellos, es que ahora Morena es partido en el gobierno, porque en caso contrario con toda seguridad, el ahora ciudadano presidente ya se habría colocado al frente de su causa y les hubiera manifestado su respaldo.

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