Reconocer la existencia de un delito o ilícito por parte de una autoridad y no intervenir, cuando la acción a seguir se encuentra dentro de su esfera de competencia puede interpretarse como complicidad o encubrimiento, y poner en tela de juicio su credibilidad, y en un caso extremo su permanencia en el cargo.
Por fortuna, para el ciudadano presidente, el bono de confianza y respaldo ciudadano del que goza a casi dos meses del inicio de su gestión, le permite aún adoptar ese tipo de actitudes ambivalentes.
Si una posición similar a la que ha adoptado ante los bloqueos de la CNTE a las vías férreas de Michoacán, hubiera sido tomada por uno de sus antecesores, con Andrés López Obrador como opositor, quizá la postura sería diferente.
Probablemente se subrayaría que la afectación a las vías de comunicación encuadra en el campo de competencia de la autoridad federal y se demandaría el establecimiento de mesas de diálogo.
Sin embargo, bajo la actual situación el ciudadano presidente puede darse el lujo de hacer alarde del cumplimiento de su promesa de no ordenar la represión, a pesar de reconocer lo lesivo de la acción realizada por los integrantes de la CNTE, que a quince días de su inicio ha causado severos estragos en materia económica.
No se trata solo de escurrir el bulto y tratar de trasladar la responsabilidad, en la solución de la problemática al gobierno de Michoacán. Tampoco de reprimir, en todo caso, lo deseable es que se liberen las vías férreas y se impidan las afectaciones, al tiempo que se establezcan las negociaciones necesarias con la participación del Gobierno de México.
Subasta
La subasta de vehículos anunciada por el ciudadano presidente para destinar los recursos a la Guardia Nacional, sin duda representa una acción de efectismo.
Al parecer no solo se trata de adelgazar el aparato burocrático, mediante la disminución de plazas, y vender aeronaves, ahora la medida se amplia a autos, camionetas y motocicletas que luego de una revisión, cuyos criterios no se explicaron, serán subastados.
Evidentemente el anuncio será bien recibido por la base lopezobradorista, la gran claque que aplaudirá efusivamente, una acción que requiere ser explicada y clarificada a fondo.
En principio se debiera informar sobre los parámetros con los que se definió los vehículos que se venderán y la forma en que se determinó el precio que se les asignará, además por supuesto de las normas que regirán en la subasta y obviamente quienes serán los compradores de cada una de las unidades.
Este, sin duda, es un tema que requiere más de transparencia que de un anuncio con tintes de efectismo, como el que se realizó.
Habrá que esperar para ver cuántos integrantes del pueblo bueno, se animan a participar en la venta de garaje y si se los permiten.
Todos atentos al remate, ¡pásele, pásele, pásele!
A ver si a este paso no se les ocurre vender otros activos del Gobierno.

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