Imagen: El Financiero

No habrá componendas de ningún tipo, con esas palabras el ciudadano presidente dio su aval para que basada en su autonomía, la Fiscalía de la República actúe contra Carlos Romero Deschamps, a partir de la existencia de una denuncia en su contra.
Y con ello, culminó la especulación en torno a la eventual acción de la justicia federal en contra del líder petrolero, con lo que el ciudadano presidente podría concretar por la vía del fiscal Gertz, el primer golpe de timón de su administración.
Sin duda, de concretarse la acción tendrá una percepción positiva por parte la sociedad mexicana.
Sin embargo, hay que tener en consideración que, en el plano histórico, los procesos a que se ha sometido a líderes de grandes gremios, como Joaquín Hernández Galicia y Elba Esther Gordillo Morales, con el paso del tiempo han dejado mal paradas a las autoridades, por la forma en que concluyeron.
Al dar de manera simbólica, su anuencia para que la Fiscalía General de la República proceda contra el líder petrolero, el ciudadano presidente realiza una apuesta arriesgada, aunque claro siempre tendrá la posibilidad de argumentar que la pelota está en la cancha de Alejandro Gertz, quien a partir de su autonomía puede actuar o no contra Romero Deschamps.
Y de paso deja claro que la suya no es una guerra contra el crimen organizado, sino más bien contra quienes hurtan combustibles.
Guerra
El fin de la guerra contra el crimen organizado que decretó, en el plano verbal el ciudadano presidente, tiene varias lecturas.
“No hay guerra, oficialmente ya no hay guerra”, estableció y con ello pretendió dar la vuelta a la página y cerrar un capítulo en el que desde la perspectiva social aún queda mucho por hacer.
Dice que no han capturado a ningún capo porque esa no es su función, y argumenta que su meta es reducir, entre otros, el número de homicidios, con lo que envía un mensaje incierto, que entre otros propósitos de manera evidente busca como gusta hacerlo dejar un panorama incierto.
Ningún gobierno puede renunciar a sus obligaciones, dentro de las cuales históricamente, las relacionadas con temas de seguridad ocupan los principales lugares.
El mensaje para los cárteles del crimen organizado es ambivalente. El gobierno levantó la bandera blanca y pide una tregua, dándose prácticamente por vencido al menos hasta que se termine de organizar la Guardia Nacional.
El propósito es reducir el número de crímenes, pero sin capturar a los líderes de los grupos criminales.
Evidentemente ante el comportamiento verbal del ciudadano presidente, hoy más que nunca como sociedad requerimos de un vocero que como lo hiciera en su momento Rubén Aguilar, nos explique lo que quiere decir el ciudadano presidente, cuyas expresiones se encuentran como el hibrido de un lenguaje cantinflesco y los dichos de la chimoltrufia, sobre el tamiz de la añeja demagogia.

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