Imagen: record.com.mx

Las pensiones para los ex presidentes quedaron en el pasado. Así se cumplió un compromiso más de campaña.
Pero por decir lo menos con las prisas se hizo de manera poco cuidadosa.
En principio, por ejemplo, la Ley publicada habla del IFE, del Distrito Federal y hace referencia al salario mínimo como parámetro para la imposición de sanciones, lo que refleja el poco cuidado que el Legislativo morenista tuvo al momento de presentarla y aprobarla.
En consecuencia, el hecho de que se reconozcan las fallas y se prometa que se corregirán en el corto plazo, no salva la pifia.
Por lo que hace a la eliminación de la pensión de los expresidentes, sería más que adecuado que se informara con claridad sus alcances.
La pensión de los expresidentes no es la misma que recibe el grueso de los trabajadores. Los ex mandatarios del país cuentan con una serie de apoyos como los asistentes y el pago de sus traslados que son en realidad los que pueden engrosar el monto de los recursos que la administración pública destina a ellos.
Por lo tanto, sería más que adecuado que el anuncio no quedará solo en una acción que se traduce en un evento político, con fines claros de promoción y la publicación de la norma. Es necesario que se explique a detalle, por aquello de la transparencia, los alcances de la cancelación de la pensión que de acuerdo a lo declarado por el ciudadano presidente electo durante la campaña era millonaria.
Un anuncio de esa magnitud requiere de explicaciones a detalle que, en este caso, aparentemente no se quieren proporcionar y todo se deja al aire.
Réplica
El ciudadano presidente electo tardó en reaccionar a la publicación de la revista Proceso.
Tachó a la publicación de amarillista al tiempo que estableció que hará uso constante de su derecho de réplica, lo cual es sano, pero implica desde luego una gran responsabilidad y mesura.
El nivel de tolerancia mostrada por sus antecesores, incluido el ciudadano presidente en turno a las críticas de los medios de comunicación, se reflejó en los niveles de aprobación ciudadana.
Por otra parte, hay que considerar que los medios de comunicación como Proceso ejercen a cabalidad la libertad de expresión y el periodismo de investigación, por lo que están más que acostumbrados a los revires y el ejercicio del derecho de réplica.
La posición de Proceso no se aleja de su línea habitual, en tanto que la reacción del ciudadano presidente electo, se suma a las muestras de poca tolerancia a la crítica y los cuestionamientos mediáticos que ha proyectado en el pasado reciente.
Por su parte, la confrontación directa de Beatriz Gutiérrez Muller con Proceso debe entenderse en la lógica de una esposa que, si bien renuncia a ser considerada como la próxima primera dama del país, no está alejada del ejercicio pleno de la política y se mueve por iniciativa propia, al salir en defensa de quien el 1 de diciembre asumirá la titularidad del Poder Ejecutivo, antes de que él fijará una postura.
La relación de los medios críticos con la próxima administración, con este preámbulo, hay que decirlo se antoja complicada. La piel del grupo en el poder, al parecer no es tan gruesa como podría esperarse.

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