Los resultados de la pretendida Segunda Consulta Nacional que llevará a cabo -los días 24 y 25 de noviembre, el ciudadano presidente electo, están más que cantados.
Ninguno de los participantes y en general casi ningún integrante de la sociedad mexicana, como eventuales beneficiarios directos o indirectos de los programas sociales como el de apoyo a adultos mayores o becas estarán en contra de su aplicación, al igual que los habitantes del sureste nacional ávidos de acciones que impulsen su desarrollo o los promotores de la preservación del medio ambiente.
En consecuencia, desde ahora, pueden darse por aprobadas las acciones enlistadas en la boleta.
Aunque, resulta más que llamativa la generalidad de planteamientos con los que se pretende consultar lo mismo sobre el denominado Tren Maya, la nueva refinería, el desarrollo del istmo de Tehuantepec o las acciones de reforestación, sin mayor explicación o detalle.
Más allá del número de casillas, los detalles de su realización, o quiénes financiarán su costo, lo grave son las formas.
La participación de la ciudadanía en la toma de decisiones de gobierno, evidentemente es importante, pero en orden y con claridad, no al amparo de promover una nueva forma de aparente democracia, que es más limitativa que incluyente y poco claro.
No cabe duda que si en verdad se van a realizar múltiples consultas a lo largo de los próximos años, una de las primeras tareas de la actual Legislatura y la próxima administración es normarlas adecuadamente para dejar de lado la simulación, para cargarle a la sociedad el costo de acciones previamente definidas.
PRD
El perredismo volvió a mostrar su lado oscuro. Las tribus se hicieron escuchar y proyectaron su lado violento.
La sociedad mexicana percibió una vez más las expresiones violentas en busca de la sobrevivencia y la participación en los órganos de gobierno del PRD.
Las violencias verbal y física permiten apreciar que los perredistas aún no evolucionan, y todo indica que avanza a paso acelerado por la vía de la autodestrucción.
Migrantes
La presencia de los migrantes comenzó a causar estragos en la sociedad tijuanense.
Miles de viajeros permanecen en esa emblemática ciudad a la espera del ingreso a territorio estadounidense, y realizan acciones en busca de una posibilidad para arribar a Estados Unidos.
En tanto, autoridades y población comienzan a mostrar los estragos de su presencia.
Los espacios para alojarlos al igual que los alimentos, conforme se incrementa el volumen de los migrantes resultan insuficientes.
La sociedad tijuanense comenzó a confrontarse por la estancia de los migrantes, no todos están dispuestos a mantener una actitud de solidaridad y hospitalidad.
La situación que vive Tijuana, la igual que otras ciudades limítrofes, difiere de la que enfrentan las localidades por las que solo han atravesado los migrantes, sin quedarse por un tiempo prolongado.
En paralelo, en las ciudades fronterizas la presencia del gobierno de la República no se percibe, los apoyos a los migrantes son poco visibles al contrario de lo que sucedió en Chiapas.
Todo indica que, en los próximos días con el arribo de más migrantes, la situación se agravará y terminará por convertirse en un conflicto, en donde la administración que iniciará el 1 de diciembre, tendrá uno de sus primeros retos sociales a atender.
Y por supuesto, tendrá la oportunidad de cumplir aquella promesa de brindar visas de trabajo a los migrantes.

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